La moneda medieval, delgada y de bajo relieve es muy extensa con acuñaciones simultáneas de los monarcas y de diversos señores feudales. En el Renacimiento, la moneda recupera formato, con bellos retratos e intrincada heráldica en los reversos. Nace el thaler, gran moneda de plata, antepasada del dólar y de los 8 reales acuñados profusamente por las cecas del mundo hispanoamericano.